18 sept 2011

EL PROCESO




Todo empezó un día de la nada cuando me sentía más tranquila que nunca. Un amigo me invitó a sumarme a un proceso para elegir a la nueva directora de una empresa que siempre ha sido mi mayor competencia.
La verdad es que no sabía qué decir. Sonaba atractivo, pero la realidad es que no había pensado dejar mi trabajo, el cual nunca podré llamar “chamba”, pues es algo que me apasiona y que además tiene todas las ventajas que puedas tener, como estar con el mejor equipo, y además te respeta como persona… tanto que me da oportunidad de conjugar mis dos vidas.
Pero el gusano de tener mayores ingresos siempre es poderoso y decidí meterme en un largo proceso que al final terminó de la mejor forma, yo sigo en donde siempre y ellos tienen lo que desean para seguir luchando entre nosotros
Me preguntarás a qué viene esto y qué tiene de interés. Bueno, suena extraño pero algo así me ha ocurrido en la vida. Un día le dije bienvenida a Vania y ella llegó para quedarse. Juntos hemos pasado los momentos más duros, y salimos adelante porque nos conocemos, nos aceptamos y nos complementamos.
También hemos vivido alegrías increíbles y se comparten al doble. Lo que no quisiera recordar son las deudas de sus compras sin control. Pero cuando veo sus fotos creo que bien lo vale.
Saber lo que quiero no ha sido sencillo, pero lo he conseguido y me he quitado culpas, porque sólo así puedes partir por este camino que nadie sabe por qué lo recorremos, pero si te aceptas como eres seguro será la mejor experiencia que puedas imaginarte.
Vania de Santiago
Septiembre 15, 2011
vaniadesantiago@yahoo.com

20 may 2011

MÁS DE UN LUSTRO


MÁS  DE UN LUSTRO

Vania de Santiago
“Las cosas pasan por algo”. Ese y mil dichos más me ha dejado mi madre de legado y todos  son tan válidos.
En los últimos años se han sucedido situaciones y vivencias que en su momento han sido de emociones intensas, para alegría, pero también para tristezas y sufrimiento, algunos incluso físicos y una casi pérdida de la visión que no era otra cosa que stress.
La llegada de Vania de manera oficial a la sociedad fue tan inesperada como fascinante. Siempre estuve presente, pero los temores no me dejaban asomarme a la ventana de mi existencia, que es lo más hermoso que tengo.
Dejar atrás décadas de pánico no es algo que se logra borrar de un plumazo. Deben conjuntarse mil situaciones, algunas tan intensas como la máxima alegría en la vida y a la vez las decepciones más crudas. Y cuando logras llevar tus emociones al máximo  descubres que  más vale no seguir perdiendo tiempo y decides vivir a tope, siendo la mujer que nunca te atreviste a ser.
Se conjuntan un día las personas, las situaciones, los lugares y los miedos, los pones en una vasija, los agitas firmemente, cierras los ojos y te descubres, para romper con ese pasado de remordimientos.
En estos años, más de un lustro y menos de una década, me acepté como pocos. Me decidí a vivir sin existir, a convivir  sin coincidir.
Tomé  el control de muchas emociones que él descubrió en su interior. Aunque desafortunadamente para él también tomé el control o el descontrol de sus finanzas.
Descubrí que jamás tendré nada qué ponerme y que no hay bombilla que no puedas alcanzar si te armas de unas buenas plataformas. Aprendí algunos trucos, otros los convertí en vivencias y muchos otros ahora son parte de nuestras vidas.
Ahora transitamos  por la vida de manera paralela, aunque de una forma tan cercana que se podría decir que las dos líneas son una sola y las personas amadas nos aceptan con toda esa locura y desvaríos.
Porque sí, debo confesarlo, he tomado tanta fuerza que poco a poco fui metiéndome en su mundo, presentándome ante sus amistades y debo confesar con un poco de envidia que esas personas que lo han rodeado lo quieren tanto que me aceptaron… a pesar de todo. Aquellas personas que han sido parte importante en su vida le brindaron una mano para demostrarle su cariño y que no importa mi irrupción, pues siguen ahí.
Otros, los menos, se fueron, pero creo que nunca estuvieron.
Así que de alguna forma se podría decir que hoy cumplo un año más  de vida, de rondar este mundo y de asomarme a  ratos a la ventana de mi existencia para descubrir que vale tanto cada segundo que he respirado que sin dudar un solo segundo repetiría cada uno de mis últimos seis millones de pasos.
Un beso!
Vania!
Mayo 2011-05-20


13 ene 2011

Vania Enero 2011

Un nuevo año... 365 días para seguir haciendo locuras

Un beso!

Vania!








25 nov 2010

SEXTO ANIVERSARIO

Enero 2005

--Creo que después de todo no soy la única loca. Hay muchas otras, hay más gente allá afuera que ha sentido y sufrido lo mismo que yo. ¿Será que acaso esto no era tan malo? ¿Podría ser que Vania es una bendición de Dios? ¿O siempre será la tentación de mis demonios?

Siempre  estuve presente pero mi “socio” en la vida enfrentaba tantas culpas que para mí siempre fue de noche, quizá alguna vez me asomé por algún atardecer, pero volvía a mi oscuridad, a la más profunda oscuridad de donde pensaban no debería salir.

Sabía que volvería y así ocurría, pero una vez más los remordimientos… las culpas y de vuelta a la noche.
Por más que buscaba amaneceres nunca me tocó ver el sol de la mañana. Siempre perdida en la oscuridad… hasta 2005.

Tenía ya algunos meses, quizá años, conociendo gente como yo pero en realidad tenía tanto pánico, pero era a mí misma. A no saber qué ocurriría, hasta donde llegaría, o hasta dónde quería llegar.

Fue marzo de 2005 cuando finalmente pude verme. Una ojeada al espejo, el resplandor de una mirada, una ilusión cristalizada. Y en ese momento supe que Vania jamás volvería a ser habitante de las sombras, mi primer amanecer ante un sol que me iluminaba, una sonrisa que mandó al abismo los temores.

Hoy mi casa cumple seis años, aunque yo ya andaba por ahí desde que el nombre Blush fuera una idea, pues llegué cuando tenía otros nombres que no vale la pena recordar.

Lo que sí puedo decirles es que desde que llegué pensé en quedarme. Encontré un sitio en donde estaba mi familia.

Muchas han pasado y se han ido. Algunas convirtieron sus ideales  en batallas, en luchas de paladines. Otras optaron por dejar atrás sus vidas y empezaron procesos para tener nuevas vidas. Cada una muy respetable. 

Yo, afortunadamente, descubrí muy pronto lo que quería y lo que no quería. Lo que me apasiona y lo que me fascina. Pero también marqué límites.

Son seis años de recorrer la vida, de haber aparecido por aquí y por allá, de miles de fotos, de sonreir, de ser feliz.

Hemos caminado de la mano. Son seis años de taconear, como me lo dijo alguien. De juntar cosas, especialmente tacones y hoy puedo decir que si mis zapatillas hablaran contarían muchas historias de alegría.


Noviembre 2010

--Son casi las 7 de la noche y sigo sacando cosas… es horrible no tener nada que ponerme… No es justo, no encuentro unos zapatos perfectos que combinen con este vestido… pero en realidad creo que este vestido tampoco me convence… ¡Ayudaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Han sido seis años de aguantarme… pero  gracias “socio” porque no sólo me has soportado, sino que también has pagado todos mis gastos y hasta algunos lujos, aunque: ¿Quién dijo que tener una colección de zapatillas que supera los 100 pares es un lujo? Es algo que me merezco… aunque ninguna combina esta noche.

Un beso
Vania!
vaniadesantiago@yahoo.com

18 nov 2010

LA LIMPIA

--¿En qué momento fui acumulando tantas cosas?
Nadie responde mi pregunta… nadie me escucha mientras miro sorprendida mi closet. Hay tantas cosas que casi nunca he usado, hay muchas otras que jamás utilicé y otras que sigo esperando el momento indicado para estrenarlas, pero ¿y si nunca llega ese momento?
Así que lo mejor será hacer una limpia, empezar desde lo más profundo y lanzar lejos todo lo que estorba.
Atreverme a abrir bolsas viejas, ver qué contienen y liberarme de ese peso que he venido arrastrando en los últimos años. Sólo guardaré las cosas que me hagan sentir mejor, que me provoquen una sonrisa y jamás una angustia o un mal recuerdo.
--¿Y será que así podré sentirme mejor?
--¿Qué pasará con mi afán de acumular?
Antes pensaba que sólo teniendo más podría sentirme bien. Hoy creo que es lo contrario. Dejaré atrás lo que me detiene, lo que me impide saltar más alto y por qué no… quizá lo que me amarra para de una vez por todas lanzarme al vacío.

Vania
Noviembre 2010
vaniadesantiago@yaahoo.com